Roba amiga: la ropa usada como un recurso rentable y social

La ropa que lleva en estos momentos seguramente podría hablarle de China, India, Marruecos o Pakistán, de campos de algodón y de fábricas cargadas de vapor, donde las máquinas procesan incansables metros y metros de tejido. Le contarían de cómo fueron cortadas y cosidas, envueltas y etiquetadas para luego recorrer miles de kilómetros en avión, tren o camión hasta la tienda donde las encontró. Una historia trepidante y breve que suele terminar en un basurero.

Sin embargo, las prendas que se dejan atrás en la mayoría de los casos aún tienen mucha vida. Aún pueden sorprender a un comprador, resolver un problema de vestuario, inaugurar una moda, renacer en un nuevo diseño, suscitar un regalo, volver a ser  hilo o crear un puesto de trabajo. Sólo necesitan ser valoradas como lo que son, un recurso rentable.

Cada español desecha de 7 a 10 kilos de ropa al año. Cosas que se abandonan y se pierden, convirtiéndose en un residuo a destruir. Materiales que mueren antes de tiempo en medio de una cultura de consumo basada en la novedad. Roba Amiga cuestiona esa visión del residuo textil recuperándolo con fines comerciales.

Fundada en 2006, Roba Amiga es una cooperativa formada por un grupo de entidades dedicadas a la inserción laboral. Este emprendimiento revisa la tradición benéfica de la donación de ropa para desarrollar su potencial industrial y ambiental, recuperando este recurso para reutilizarlo o reciclarlo.

En el primer caso, Roba Amiga selecciona la ropa que puede volver a circuito comercial y la vende en sus tiendas o la exporta para que otros la vendan en lugares como África. La ropa que aún tiene valor material pero que no puede ser usada se destina a su reciclaje en hilos o borras para aislamiento. La mayoría de las industrias dedicadas a esta labor textil se encuentran en Asia y es allí donde Roba Amiga exporta la ropa recuperada.

Para desarrollar toda esta actividad el proyecto cuenta con 1.070 contenedores de recogida, gestiona 7.806 toneladas de residuo en 5 plantas de tratamiento textil y vende en una red de tiendas formada por 16 puntos de venta distribuidos por Barcelona, Lleida y Gerona.

El resultado: 168 empleados, la mitad de los cuales son personas en situación o en riesgo de exclusión social.

Estar en riesgo de exclusión social es también tener una historia detrás pero además un presente difícil. Es partir de un punto distinto, con desventaja, cuando se tienen las mismas necesidades que los demás. El empleo es un requisito para superar un riesgo que es tanto como quedar definitivamente aparte del proyecto común que es una sociedad.

Josep, Isabel y Esteve lo tienen muy presente y quieren llevar Roba Amiga hacia una nueva dimensión capaz de generar más empleo. Para ello, no desean más que replicar un modelo que funciona desde hace años en países como Francia y Bélgica, y que consiste en la creación de Centros Eficientes de Tratamiento Textil.

Este objetivo es un salto cualitativo en las plantas de tratamiento textil de las que dispone Roba Amiga y supone asumir la gestión integral del residuo. Este tipo de plantas permiten desarrollar todo el proceso, optimizarlo y, con ello, reducir el desecho, incrementar el reciclaje y exportar sin intermediarios. El requisito es lograr mayor mecanización y mayor volumen de residuo gestionado. Conseguirlo permitirá consolidar el proyecto, ampliar su contribución ambiental al reducir los residuos y multiplicar los puestos de trabajo.

Roba Amiga ya ha dado el primer paso en esa dirección con la creación de un centro de estas características en Olot que gestiona 5.000 toneladas de prendas. Para Josep, Isabel y Esteve ha llegado el momento de avanzar hacia la creación de más centros que acojan un mercado potencial de 70.000 toneladas de residuo textil en Cataluña y 300.000 en toda España.

Por: Roger Calabuig

http://momentum-project.org/es/roba-amiga-la-ropa-usada-como-un-recurso-rentable-y-social/